martes, 13 de agosto de 2013

Obediente

Se me vierte todo por la ventana
-¿Puedo entrar?
Claro, hermoso, lindo,
cosita, cómo te quiero.

Me quiebra los ojos,
ay, lo miro,
¡no me viertas el cuerpo así!
Vení, vertí, no te vaaayas...
el sol de la mañana me lo sirve
como café desde la ventana.

Qué manera de morirse,
amarillo, celestito, te desparramás
por todos lados, te hacés bolita,
fregón, boquita de cereza.
Me decís cualquier cosa y yo, obediente;
como agua que se deja caer en el vaso.

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